El CPJ corrige la lista de Gaza: ocho trabajadores de medios eran combatientes

CPJ hat acht als Medienmitarbeiter geführte Kämpfer aus seiner Gaza-Liste entfernt. Die Korrektur wirft Fragen zur Prüfung, Quellenlage und Transparenz der weltweit zitierten Datenbank auf.

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La lista del CPJ sobre periodistas y trabajadores de medios muertos en la guerra está siendo revisada. Ocho personas ya fueron eliminadas porque, según información conocida posteriormente, eran combatientes de Hamás o de la Yihad Islámica Palestina. La organización retiró otros doce nombres por otros motivos.

La corrección afecta a más que unos pocos registros erróneos. Las cifras del CPJ se difunden en todo el mundo como prueba de que Israel mata o incluso ataca deliberadamente a periodistas en Gaza a una escala sin precedentes. Si algunos supuestos trabajadores de medios resultan posteriormente ser miembros de organizaciones terroristas armadas, surge inevitablemente la pregunta de hasta qué punto fue fiable la verificación inicial.

El CPJ anunció el 25 de junio de 2026 una revisión completa de su documentación. Esta debía concluir todavía en julio. Hasta la mañana del 30 de julio de 2026, sin embargo, no se habían encontrado en las páginas oficiales de internet de la organización resultados finales de la revisión accesibles públicamente. Dado que el plazo anunciado aún no ha expirado por completo, hasta ahora no puede hablarse de un plazo incumplido. No obstante, sigue sin estar claro si deben corregirse más casos y qué consecuencias extraerá el CPJ de las clasificaciones erróneas ya confirmadas.

Ocho trabajadores de medios incluidos eran combatientes

Según el CPJ, el desencadenante de la revisión fueron las necrológicas de Hamás y de la Yihad Islámica Palestina. En ellas se describía como miembros o combatientes de las organizaciones a personas que anteriormente figuraban en la base de datos del CPJ como periodistas o trabajadores de medios.

En su comunicado del 25 de junio de 2026 el CPJ confirmó haber eliminado ocho nombres porque posteriormente se había identificado a esas personas como combatientes de Hamás o de la Yihad Islámica Palestina. Otros doce registros fueron eliminados porque los afectados no cumplían los criterios de la base de datos por otros motivos.

En ese momento, el CPJ seguía registrando a 209 periodistas y trabajadores de medios que supuestamente habían muerto desde el 7 de octubre de 2023 a causa de ataques israelíes en la Franja de Gaza o estando detenidos en Israel.

Las veinte eliminaciones no demuestran que todas las demás entradas sean falsas. Pero sí muestran que la inclusión en la base de datos no constituía una prueba definitiva de que una persona se dedicara exclusivamente al periodismo y no hubiera participado en acciones de combate.


Investigative Redaktionsszene mit CPJ-Datenbank, Presseausweisen, Prüfunterlagen und nachträglich neu bewerteten Einträgen
Imagen generada por IA | Las necrológicas de grupos militantes llevaron a revisar nuevamente varias entradas del CPJ.

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ℹ️ Contexto

El CPJ afirma que verifica cada muerte basándose en al menos dos fuentes independientes entre sí y consideradas creíbles. Los nombres se eliminan posteriormente cuando nueva información muestra que una persona no era periodista o trabajador de medios, que no ejercía esa función en el momento de su muerte o que participaba en acciones de combate.

La indicación decisiva procedió de las propias organizaciones terroristas

Especialmente delicado es el origen de la nueva información. Las correcciones no se produjeron únicamente a partir de datos del ejército israelí. Hamás y la Yihad Islámica Palestina describieron a algunos de los muertos como combatientes en sus propias necrológicas.

Así surgió una contradicción difícil de resolver: internacionalmente, esas mismas personas aparecían como periodistas muertos, mientras que organizaciones armadas las honraban públicamente como miembros o combatientes propios.

Esta contradicción debería haber llamado la atención antes mediante una verificación exhaustiva. Hamás y la Yihad Islámica Palestina cuentan con estructuras mediáticas y propagandísticas propias o afines a ellas. Allí, las personas pueden desempeñar actividades periodísticas y, al mismo tiempo, asumir funciones organizativas para una organización terrorista o formar parte de sus estructuras armadas.

El empleo en un medio afín a Hamás, por sí solo, no demuestra que alguien sea combatiente. A la inversa, un combatiente no se convierte en un civil no involucrado por llevar ocasionalmente una cámara, publicar artículos o poseer una acreditación de prensa.

¿Periodista, propagandista o combatiente?


Kamera, Presseausweis, Mikrofon und Akte vor den Silhouetten eines Journalisten, Propagandisten und bewaffneten Kämpfers
Imagen generada por IA | El trabajo de prensa, la propaganda y la función de combate deben distinguirse.

En principio, los periodistas son considerados personas civiles por el derecho internacional humanitario. No pueden ser atacados deliberadamente mientras no participen directamente en acciones de combate o ejerzan una función de combate permanente dentro de un grupo armado organizado.

Esto también se aplica a la cobertura unilateral, ideológica o propagandística. La propaganda, por sí sola, no convierte automáticamente a una persona en un objetivo militar legítimo. Lo decisivo son la actividad y la función concretas de la persona en cuestión, no únicamente su postura política o su empleador.

El 1 de julio de 2026, el CPJ volvió a confirmar su definición vigente del término periodista. Según ella, también pueden considerarse periodistas los empleados de medios estatales o próximos a grupos militantes, siempre que no combatan por sí mismos ni inciten directamente a la violencia con un efecto inmediato previsible.

Esta definición es, en principio, comprensible. Sin embargo, no resuelve el problema práctico de la verificación en un territorio controlado autoritariamente por Hamás durante años. Allí pueden entrelazarse el trabajo mediático, la propaganda, la lealtad política, la pertenencia organizativa y la función militar.


⚠️ Malentendido frecuente

No todo empleado de un medio afín a Hamás es automáticamente un combatiente. Del mismo modo, no toda persona descrita como periodista es automáticamente un civil no involucrado. Lo decisivo son los indicios sólidos de pertenencia, función y una posible participación directa en acciones de combate.

Una carga de la prueba problemática

El CPJ subraya que examina sus casos cuidadosamente y basándose en varias fuentes. Al mismo tiempo, la organización reconoce que las investigaciones independientes en la Franja de Gaza están considerablemente limitadas. Durante la guerra, los periodistas internacionales no tuvieron acceso independiente y sin acompañamiento a través de los pasos controlados por Israel. Por ello, el CPJ tuvo que apoyarse con frecuencia en contactos locales, familiares, colegas, organizaciones mediáticas e información disponible públicamente.

Esta limitación es real. Sin embargo, no equivale automáticamente a una exclusión inusual o arbitraria de la prensa. En zonas de combate activas no es inusual limitar el acceso por motivos de seguridad, coordinarlo con las fuerzas armadas o condicionarlo a la presencia de un acompañante. Las fotografías, los vídeos, los datos de ubicación o los informes en directo pueden revelar involuntariamente posiciones de tropas, movimientos, rutas operativas u otra información militarmente relevante, poniendo así en peligro a soldados, civiles y a los propios periodistas.

La cobertura periodística ordinaria no se convierte automáticamente por ello en participación en acciones de combate. La protección de los periodistas como civiles sigue siendo, en principio, aplicable. No obstante, el argumento de seguridad israelí para controlar el acceso a zonas de combate activas resulta comprensible. La cuestión de si el alcance y la duración de esas restricciones son necesarios y proporcionales en cada caso concreto debe evaluarse por separado.

En principio, Israel sigue con los controles de acceso una lógica de protección de las operaciones y de las tropas conocida de otros escenarios militares. La consecuencia sigue siendo, no obstante, que los datos procedentes de Gaza solo pueden verificarse independientemente desde el exterior con gran dificultad. La difícil situación de las fuentes explica posibles errores, pero no convierte automáticamente en fiables los datos inseguros.

Precisamente en un entorno en el que una organización terrorista controla la administración, los medios y las estructuras de seguridad, los datos de los actores locales deben contrastarse con especial rigor. Una denominación profesional inicialmente plausible no puede ser suficiente cuando existen al mismo tiempo indicios sólidos de una función militar.

Los ocho combatientes confirmados muestran que la verificación anterior no fue suficiente en estos casos. Por eso, la pregunta decisiva no es si los errores pueden producirse, en principio, en una base de datos grande. Lo decisivo es si el CPJ ha señalado con suficiente claridad ante los medios y el público la incertidumbre de sus datos.

NGO Monitor formula acusaciones de mayor alcance

La organización israelí NGO Monitor critica al CPJ desde hace tiempo. Acusa a la organización de haber utilizado fuentes problemáticas en su documentación sobre Gaza y de no haber tenido suficientemente en cuenta indicios de vínculos de algunas personas incluidas con organizaciones terroristas.

Entre otras cosas, NGO Monitor remite a investigaciones de HonestReporting y CAMERA. Estas supuestamente identificaron a otras personas que trabajaban para medios próximos a Hamás o al PIJ, aparecían en las redes sociales con armas o uniformes, o eran lloradas por grupos armados como miembros propios.

Estas acusaciones de mayor alcance no deben equipararse a los ocho casos confirmados por el CPJ. Parte de los datos se basa en información militar israelí, fuentes abiertas o análisis que hasta ahora no se han publicado por completo. Deben examinarse para cada persona individual y no pueden considerarse probados únicamente por su frecuencia.

No obstante, las eliminaciones confirmadas muestran que esta crítica no puede descartarse en bloque como propaganda israelí. Al menos en varios casos, la clasificación inicial como periodista o trabajador de medios era demostrablemente incompleta o errónea.

Los resultados públicos de la revisión siguen pendientes

El CPJ había anunciado el 25 de junio que concluiría en julio de 2026 la revisión completa de su base de datos sobre Gaza. Hasta la mañana del 30 de julio, no se habían encontrado en las páginas oficiales de internet de la organización resultados finales de la revisión accesibles públicamente.

El plazo anunciado aún no ha expirado definitivamente. El CPJ podría publicar sus resultados hasta el final del 31 de julio. También es posible que se hayan realizado internamente otras comprobaciones sin que hasta ahora se haya publicado una presentación pública propia de los resultados.

Sin embargo, siguen sin respuesta pública preguntas esenciales: ¿Cuántos casos se volvieron a investigar? ¿Qué fuentes adicionales se evaluaron? ¿Se eliminaron o reclasificaron otros nombres? ¿Cómo pudieron incluirse inicialmente ocho combatientes en las estadísticas? ¿Qué consecuencias metodológicas extrae el CPJ de ello?

Una publicación justo al final del plazo anunciado no sería, por sí sola, inusual. Aquí, sin embargo, se trata de cifras que medios internacionales, organizaciones políticas y activistas utilizan como prueba de una supuesta guerra israelí sistemática contra la prensa.

Quien respalda acusaciones tan graves con una base de datos propia debe a la opinión pública una transparencia completa. Una lista modificada silenciosamente no es suficiente. Es necesario explicar de forma comprensible qué entradas eran erróneas, por qué se incluyeron y cómo se evitarán errores comparables en el futuro.


Redaktionstisch mit Kalender für Juli 2026, Akte zur Überprüfung und leerem Veröffentlichungsfeld auf einem Bildschirm
Imagen generada por IA | Hasta el 30 de julio no se habían encontrado resultados públicos finales del CPJ.

La corrección no exonera a Israel de forma general

La eliminación posterior de varios combatientes de la base de datos no demuestra que todos los periodistas muertos en la Franja de Gaza fueran miembros de una organización terrorista. Tampoco demuestra que todos los ataques israelíes contra trabajadores de los medios fueran legales.

El CPJ documenta numerosas muertes de periodistas y acusa a Israel de haber atacado deliberadamente a determinadas personas por su trabajo. Israel niega combatir a los periodistas como grupo profesional y afirma que, en varios casos controvertidos, los muertos habían desempeñado funciones militares para Hamás u otros grupos armados.

Ambas partes deben demostrar sus afirmaciones en cada caso. Un registro erróneo no invalida automáticamente toda la documentación del CPJ. A la inversa, una persona no puede ser considerada víctima civil de la prensa únicamente porque alguna vez haya sido incluida en una base de datos citada internacionalmente.

El límite del derecho internacional es más claro que el debate político: los periodistas gozan de protección como civiles mientras no participen directamente en las hostilidades. El Comité Internacional de la Cruz Roja explica expresamente este principio. Un chaleco de prensa protege el trabajo periodístico legítimo. Sin embargo, no concede inmunidad a un combatiente.

De las cifras surgen narrativas políticas

Las estadísticas de víctimas hace tiempo que dejaron de ser en la guerra de Gaza una mera documentación. Dan forma a titulares, debates políticos y campañas internacionales. Una cifra como «más de 200 periodistas muertos» genera inmediatamente la impresión de que Israel está librando una guerra deliberada contra la información independiente.

Mientras tanto, las diferencias entre reporteros, camarógrafos, trabajadores técnicos de los medios, empleados de canales de propaganda, activistas políticos y posibles miembros de grupos armados desaparecen detrás de una única cifra total.

La fuerza con la que la selección de fuentes, las imágenes y las representaciones abreviadas influyen en la percepción del conflicto de Oriente Próximo también se muestra en el artículo Manipulación mediática en el conflicto de Oriente Próximo.

La cooperación y el refuerzo mutuo entre actores políticamente completamente diferentes, pero hostiles a Israel, también se analiza en el artículo Israel como enemigo: por qué se unen los extremistas.

Precisamente porque los periodistas reales trabajan en las guerras bajo riesgos enormes, el uso abusivo del término prensa es tan peligroso. Cuando las organizaciones terroristas presentan a sus propios miembros como trabajadores de los medios o utilizan identificaciones de prensa, no solo dañan las estadísticas. Ponen en peligro a todo reportero auténtico, cuya protección depende de que pueda distinguirse entre la información civil y la actividad militar.

La transparencia no debe comenzar solo bajo presión

Es correcto que el CPJ revise su base de datos y elimine los registros erróneos. Una organización seria no pierde credibilidad por corregir errores. Pierde credibilidad cuando no explica de forma comprensible cómo se produjeron esos errores y qué consecuencias tienen para declaraciones anteriores.

Los ocho combatientes confirmados no son un detalle insignificante. Demuestran que algunas personas fueron incluidas en una estadística citada en todo el mundo como trabajadores civiles de los medios, aunque posteriormente los propios grupos armados las identificaran como combatientes suyos.

Esto no permite condenar de forma generalizada a todos los periodistas palestinos. Pero sí permite formular una exigencia clara al CPJ: deben publicarse los resultados completos de la revisión, incluidos la metodología, las correcciones y las incertidumbres restantes.

Las organizaciones que exigen a los Estados transparencia, investigaciones independientes y pruebas sólidas deben aplicar el mismo criterio a su propio trabajo.


✔️ En resumen

El CPJ retiró a ocho personas de su base de datos sobre Gaza después de que fueran identificadas como combatientes de Hamás o de la Yihad Islámica Palestina. Otros doce nombres fueron eliminados por distintos motivos.

Con ello queda demostrado que algunas personas fueron clasificadas inicialmente de forma errónea o incompleta como periodistas o trabajadores de los medios. De ello no se desprende que todos los periodistas muertos en Gaza fueran combatientes. Pero sí que las estadísticas generales de víctimas deben examinarse críticamente y que las incertidumbres existentes deben señalarse abiertamente.

El CPJ anunció que concluiría su revisión completa en julio de 2026. Hasta la mañana del 30 de julio no se habían localizado resultados finales accesibles al público. Dado que julio aún no ha terminado, queda por ver si el CPJ publica sus resultados dentro del plazo anunciado.

Hasta entonces persiste una contradicción fundamental: el CPJ exige, con razón, transparencia y pruebas a los Gobiernos. En su propia documentación sobre Gaza, citada en todo el mundo, la organización debe cumplir el mismo criterio.

ℹ️ Base factual y fuentes primarias del artículo 📑

▶️ Committee to Protect Journalists:
El CPJ emprende una revisión de su documentación sobre los periodistas muertos en la guerra entre Israel y Gaza desde 2023
Comunicado oficial del 25 de junio de 2026. El CPJ confirma la eliminación de ocho combatientes de Hamás o del PIJ y de otras doce personas, y anuncia la conclusión de la revisión completa para julio de 2026.

▶️ Committee to Protect Journalists:
La junta vota para ratificar la definición vigente del CPJ sobre quién es periodista
Declaración de la junta directiva del CPJ del 1 de julio de 2026 sobre la definición de periodista y la posible clasificación de empleados de medios estatales o próximos a grupos militantes.

▶️ Committee to Protect Journalists:
Documentación del CPJ sobre los daños israelíes contra periodistas y trabajadores de los medios palestinos
Exposición de las acusaciones del CPJ contra Israel, así como de las muertes documentadas por la organización y de los presuntos ataques deliberados contra periodistas y trabajadores de los medios.

▶️ Committee to Protect Journalists:
Metodología de los datos y preguntas frecuentes
Explicación de la metodología del CPJ, las fuentes utilizadas y los criterios para la inclusión, clasificación y corrección posterior de los casos.

▶️ NGO Monitor:
Committee to Protect Journalists
Recopilación de las críticas a la documentación del CPJ sobre Gaza, así como de posibles vínculos de algunas personas incluidas con organizaciones terroristas. Las acusaciones adicionales deben examinarse por separado en cada caso.

▶️ Comité Internacional de la Cruz Roja:
¿Cómo protege el derecho internacional humanitario a los periodistas en los conflictos armados?
Explicación del principio del derecho internacional según el cual los periodistas civiles están protegidos en los conflictos armados mientras no participen directamente en las hostilidades.

▶️ Comité Internacional de la Cruz Roja:
Derecho internacional humanitario consuetudinario, norma 34: periodistas
Exposición de la norma consuetudinaria que protege a los periodistas civiles en los conflictos armados.

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