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Mike Huckabee describe un Oriente Medio en transformación: Irán y Hezbollah bajo presión, UNIFIL ante su final, Arabia Saudita en un nuevo formato de defensa e Israel como socio estratégico de los intereses estadounidenses. Sin embargo, de estos acontecimientos todavía no ha surgido un orden de seguridad acabado. Precisamente por eso vale la pena examinar qué está ya demostrado y qué sigue siendo, por el momento, una valoración política de Huckabee.
El embajador de Estados Unidos en Israel habló el 17 de septiembre de 2026 en Jerusalén con The Media Line sobre Irán, Hezbollah, el inminente fin de UNIFIL, las nuevas relaciones de seguridad de Arabia Saudita y el papel de Israel para Estados Unidos. La Jerusalem Post publicó posteriormente la entrevista el 19 de septiembre. Por eso, lo decisivo es lo siguiente: la JPost no es aquí una segunda fuente independiente, sino parte de la misma cadena de investigación.

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Aus dem SCHLAGSEITE X-ArchivIrán bajo presión, el cambio de régimen sigue abierto
Huckabee presenta a Irán como un Estado que ha quedado sometido a una presión militar y económica considerable. Considera que el régimen es tan débil como no lo había sido en décadas y prevé nuevas turbulencias internas. Esta es una valoración política del embajador, no una predicción establecida. No afirma expresamente que un cambio de régimen sea inminente.
El punto más importante se encuentra en otro lugar. Huckabee contradice la idea extendida de que la confrontación estadounidense con Irán es, sobre todo, una muestra de deferencia hacia Israel. Su argumento es el siguiente: Washington actúa por su propio interés de seguridad, porque Irán y sus aliados han amenazado y atacado objetivos estadounidenses durante décadas. Huckabee no desarrolló esta línea únicamente en la entrevista actual. Ya en otras apariciones públicas explicó que Irán constituye también un problema de seguridad para Estados Unidos.
Con ello también cambia la perspectiva sobre la cooperación entre Estados Unidos e Israel. Según la interpretación de Huckabee, Washington no apoya a Israel simplemente porque Jerusalén solicite ayuda. Ambos Estados persiguen parcialmente los mismos intereses en cuestiones centrales de seguridad. Esta es su lectura política de la asociación, no una fórmula que permita explicar cada decisión estadounidense o israelí.
Después de UNIFIL, el Estado libanés asumirá el control
En el caso del Líbano, los hechos están más claros. El Consejo de Seguridad de la ONU prorrogó por última vez, mediante la Resolución 2790 , el mandato de la misión de paz de la ONU UNIFIL hasta el 31 de diciembre de 2026. Después deberán terminar las operaciones ordinarias. A continuación se prevé un período de hasta un año para una retirada ordenada.
Al mismo tiempo, la resolución formula un objetivo político que encaja directamente con las declaraciones de Huckabee: el Gobierno libanés debe convertirse en el único titular de la autoridad de seguridad estatal en el sur. El Consejo de Seguridad exige que, lo antes posible, no haya armas salvo las del Estado libanés ni otra autoridad que la del Gobierno libanés. Esto apunta directamente al problema central de Hezbollah.
Huckabee considera posible en principio una transición de este tipo, pero no espera un éxito rápido. Según su valoración, las fuerzas armadas libanesas tendrían que convertirse gradualmente en la única fuerza de seguridad. En este punto, el objetivo político se enfrenta a una realidad mucho más difícil.

Hezbollah sigue armada, la transferencia sigue siendo difícil
Un informe actual de Reuters del 19 de septiembre muestra lo difícil que es esta transición. El comandante de UNIFIL, Diodato Abagnara, explicó que su misión ya trabaja con otros organismos de la ONU y con el ejército libanés en la transferencia de tareas y posiciones. La entrega de algunos puestos podría resultar incluso «muy difícil», porque más de la mitad de las posiciones de UNIFIL se encuentran en zonas actualmente controladas por tropas israelíes. Al mismo tiempo, se estanca el plan respaldado por Estados Unidos para desarmar a Hezbollah y permitir que las fuerzas estatales asuman completamente el control en el sur.
Ya a finales de julio, Reuters informó sobre las primeras llamadas zonas piloto. El modelo combina una retirada israelí gradual con un desarme verificado de Hezbollah y la asunción del control por parte del ejército libanés. Ya en el primer intento quedó patente lo lento y propenso al conflicto que es este procedimiento. Hezbollah sigue rechazando el desarme.
La crítica de Huckabee a UNIFIL es considerablemente más dura. Considera que la misión es ineficaz. Esa sigue siendo su valoración. El hecho verificable que hay detrás es más sobrio y no menos relevante: después de casi cinco décadas, UNIFIL debe llegar a su fin, mientras Hezbollah sigue existiendo como fuerza armada y el control estatal de la seguridad en el sur todavía no se ha restablecido por completo.
El fin de UNIFIL no significa automáticamente el fin de Hezbollah como fuerza armada. La decisión de la ONU formula el objetivo del control estatal de la seguridad. Sigue abierto si el ejército libanés puede hacer cumplir este objetivo frente a un Hezbollah que continúa armado, y con qué rapidez.
Arabia Saudita construye una arquitectura de seguridad propia
Mientras en el Líbano llega a su fin una antigua estructura de seguridad, en el Golfo surge una nueva. Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron el 7 de agosto de 2026 en La Meca un acuerdo de defensa conjunto. La declaración oficial turca menciona expresamente la disuasión colectiva y establece que un ataque armado contra uno de los tres Estados se considerará un ataque contra los tres.
Con ello, Riad construye un formato de seguridad que no depende de Israel y tampoco es idéntico a los Acuerdos de Abraham. Esto hace interesante la reacción de Huckabee. No dice que Washington acoja el pacto con entusiasmo. Se limita a decir que no ha percibido en Washington un estado especial de alarma. Los tres Estados son soberanos y tienen razones comprensibles para ampliar sus relaciones de seguridad.
A la pregunta directa de si Israel ayudaría militarmente a Arabia Saudita en caso de un ataque, Huckabee responde que no lo sabe. Al mismo tiempo, afirma que Israel acogería favorablemente un acuerdo de seguridad con Arabia Saudita y que desearía que Riad se convirtiera en otro socio de los Acuerdos de Abraham. Estas dos declaraciones no deberían ensamblarse para formar una arquitectura de asistencia israelí-saudita ya existente. No hay pruebas públicas de ello.

Arabia Saudita entre el pacto de La Meca y los Acuerdos de Abraham
Arabia Saudita se mueve así entre varios formatos de seguridad. Por un lado, el reino profundiza su cooperación militar con Turquía y Pakistán. Por otro, Washington sigue intentando impulsar una normalización saudita con Israel. En julio, el presidente Donald Trump supeditó públicamente un acuerdo nuclear civil con Riad a la adhesión de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham. Esto muestra hasta qué punto las cuestiones de seguridad, energía y normalización están ahora vinculadas entre sí.
En este contexto, Huckabee señala a los Emiratos Árabes Unidos como ejemplo de lo que una normalización con Israel podría permitir en términos económicos y de seguridad. Esta es su valoración política. Para el análisis es más importante que Riad no apuesta actualmente por una única alianza, sino que desarrolla en paralelo distintas relaciones.
Precisamente por eso sería prematuro deducir del pacto de La Meca un eje antiisraelí o, a la inversa, de la valoración optimista de Huckabee una normalización saudita-israelí inminente. El desarrollo demostrable es más amplio: Arabia Saudita intenta ampliar sus opciones de política de seguridad.
Israel como socio de los intereses propios de Estados Unidos
Aquí se encuentra el verdadero hilo conductor de la entrevista. Huckabee describe a Israel no como un caso necesitado de protección de la política exterior estadounidense, sino como un socio en una región en la que Washington persigue sus propios intereses. Esto se aplica especialmente a Irán, pero según su presentación va más allá: la cooperación de inteligencia, la coordinación militar y la disuasión regional no son una vía de un solo sentido.
Esta visión no contradice que los intereses estadounidenses e israelíes puedan divergir. Una asociación no presupone una identidad completa de objetivos políticos. El argumento de Huckabee es más limitado: allí donde Washington y Jerusalén ven a los mismos adversarios, riesgos u objetivos estratégicos, la cooperación debe aportar, desde la perspectiva estadounidense, un beneficio propio.
Esto también permite contemplar con mayor sobriedad la cuestión de Arabia Saudita. Una nueva alianza saudita con Turquía y Pakistán no tiene por qué estar dirigida automáticamente contra Israel. Del mismo modo, de ello tampoco se desprende automáticamente una cooperación de seguridad saudita-israelí más estrecha. Ambas son posibles evoluciones distintas, cuya dirección futura depende de Riad, Washington, Ankara, Islamabad y Jerusalén.
Oriente Medio en transformación: las estructuras antiguas entran en movimiento
La entrevista de Huckabee no describe un plan acabado para un Oriente Medio en transformación. Hay demasiadas cuestiones abiertas para ello. Irán conserva capacidad de acción. Hezbollah no está desarmada. La transición posterior a UNIFIL no está clara. Arabia Saudita apuesta simultáneamente por varias asociaciones. Y entre Israel y Riad sigue sin existir una normalización diplomática completa.
Aun así, varias estructuras se están moviendo al mismo tiempo. Una misión de la ONU con casi cinco décadas de antigüedad se acerca a su final. El Estado libanés debe asumir tareas de seguridad que hasta ahora no controla plenamente. Arabia Saudita ha creado un nuevo formato de defensa con dos grandes Estados musulmanes. Washington intenta en paralelo acercar Riad a Israel. Y Huckabee explica expresamente la cooperación entre Estados Unidos e Israel a partir de intereses estratégicos comunes.
Varios acontecimientos avanzan simultáneamente en la misma dirección: los antiguos mecanismos de seguridad pierden importancia, surgen nuevas asociaciones y los Estados de la región intentan ampliar sus propios márgenes de actuación. Sigue abierto si de ello surgirá realmente un nuevo orden de seguridad. Sin embargo, la transformación ya es visible desde hace tiempo.
Por ello, el hecho sólido es menor que la gran tesis, pero más importante que una mera recapitulación de la entrevista: Oriente Medio se encuentra en movimiento en términos de seguridad. Huckabee describe cómo interpreta Washington este cambio. El orden que surgirá de ello aún no está decidido.
ℹ️ Base factual y fuentes primarias del artículo 📑
▶️ The Media Line:
Ambassador Huckabee Predicts Another Iran Uprising, Makes a Pitch for Objective Truth
Fuente primaria de las declaraciones de Huckabee en la entrevista del 17 de septiembre de 2026.
▶️ UN Peacekeeping:
Security Council Extends UNIFIL’s Mandate: Resolution 2790 (2025)
Página oficial de la ONU sobre la última prórroga de UNIFIL hasta el 31 de diciembre de 2026, la retirada posterior y la transición prevista.
▶️ Consejo de Seguridad de la ONU:
Resolution 2790 (2025) – texto completo de la resolución
Texto original de la resolución con el fin del mandato, las disposiciones sobre la retirada y las directrices relativas al control estatal de la seguridad en el sur del Líbano.
▶️ Presidencia turca, Dirección de Comunicaciones:
Turquía y Arabia Saudita firman un acuerdo conjunto de defensa
Fuente primaria sobre el acuerdo de defensa entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán del 7 de agosto de 2026.
▶️ Reuters:
El jefe de las fuerzas de paz de la ONU en el Líbano afirma que una transición fluida es fundamental antes de la retirada
Informe actualizado del 19 de septiembre de 2026 sobre la transición de la FPNUL, el ejército libanés y el estancamiento del desarme de Hezbollah.
▶️ Reuters:
La primera prueba de las «zonas piloto» respaldadas por EE. UU. en el sur del Líbano deja al descubierto las dificultades
Contexto sobre la aplicación práctica de las zonas piloto, el redespliegue gradual de Israel y la cuestión del desarme de Hezbollah.
▶️ Reuters:
EE. UU. afirma que no habrá acuerdo nuclear con Arabia Saudita sin el reconocimiento de Israel
Documenta el vínculo formulado públicamente por Trump entre el acuerdo nuclear civil y la adhesión saudí a los Acuerdos de Abraham.
▶️ The Jerusalem Post:
Mike Huckabee sobre Irán, Hezbollah, Arabia Saudita y la relación de Israel con EE. UU.
Republicación de la entrevista de The Media Line. No existe una segunda confirmación independiente.
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