Islamistas y extremistas de izquierda representan visiones del mundo completamente diferentes. Pero en cuanto Israel se convierte en el enemigo común, estas diferencias pasan sorprendentemente rápido a un segundo plano. La Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia describe una peligrosa intersección ideológica que se hace visible en las manifestaciones y, especialmente, en las redes sociales.
El factor que los une no es una visión política común, sino la hostilidad hacia Israel. El antisemitismo, el antisionismo y el antiimperialismo crean un espacio de resonancia en el que confluyen actores que, en otras circunstancias, probablemente se combatirían con ferocidad.
La publicación oficial de la Oficina de Protección de la Constitución en X
También en una publicación en X, la Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia resume sus conclusiones. La autoridad subraya que algunos islamistas y extremistas de izquierda, pese a sus diferencias fundamentales, se manifiestan por objetivos similares.
Es notable la aclaración de la autoridad: La crítica al Gobierno israelí sigue estando, naturalmente, permitida y puede ser necesaria para el análisis político de un conflicto.
Esta aclaración es importante porque refuta una excusa utilizada con frecuencia. Quien critica el antisemitismo o la deslegitimación de Israel no está declarando ilegal toda crítica a la política israelí. Lo decisivo son el contenido, el lenguaje y el objetivo de la afirmación correspondiente.
¿Islamistas y extremistas de izquierda en la misma manifestación?
Lo que parece irreconciliable ya pudo observarse varias veces en Baja Sajonia durante protestas por la guerra de Oriente Próximo.
Publicación de la Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia en X
Juntos en la calle, aunque las ideologías choquen
El informe de la Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia de 2025 dedica un capítulo especial a las consecuencias de la guerra de Oriente Próximo y al antisemitismo. En él, la autoridad describe una evolución que se ha hecho cada vez más visible desde el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Según el informe, en las protestas propalestinas y antiisraelíes aparecen islamistas, extremistas palestinos seculares, así como extremistas de izquierda alemanes y turcos como organizadores, impulsores de la movilización o participantes.
Sus bases ideológicas difieren considerablemente. Los islamistas aspiran a un orden social determinado por la religión. Los extremistas de izquierda suelen rechazar la religión en principio y explican los conflictos sociales mediante el capitalismo, el colonialismo y supuestas estructuras de poder imperialistas.
Sin embargo, estas visiones del mundo coinciden en el tema de Israel. Israel es presentado como un enemigo occidental, colonial o imperialista. El Estado judío no aparece como un actor democrático con legítimos intereses de seguridad, sino como una entidad fundamentalmente ilegítima cuya existencia debe ser superada.

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Aus dem SCHLAGSEITE X-ArchivLo que realmente constata la Oficina de Protección de la Constitución
El informe describe el antisemitismo, el antiimperialismo, la hostilidad hacia Israel y el rechazo de los valores occidentales como elementos de unión entre los actores extremistas implicados.
Sin embargo, el denominador común no significa que islamistas y extremistas de izquierda hayan formado de repente una organización unificada o una alianza política permanente. La Oficina de Protección de la Constitución afirma expresamente que no existe ya una cooperación estructural.
Se trata más bien de coincidencias puntuales, protestas conjuntas y un espacio de resonancia digital. En este espacio se difunden consignas, narrativas y enemigos comunes similares, aunque su fundamentación ideológica pueda ser diferente.
Al mismo tiempo, la Oficina de Protección de la Constitución advierte de que, de este modo, antiguos vínculos podrían volver a hacerse visibles y podrían surgir nuevos contactos. En algunos casos, esto podría conducir en el futuro a una cooperación más estrecha.
ℹ️ Diferenciación importante
La Oficina de Protección de la Constitución no califica de extremistas a todos los participantes en manifestaciones propalestinas. Según el informe, en 2025 también participaron personas con convicciones no extremistas, pacifistas o antimilitaristas. Lo que se observa son actores extremistas concretos, organizaciones y patrones ideológicos.
Dónde termina la crítica y comienza la deslegitimación
La crítica legítima se ocupa de decisiones concretas de un Gobierno, una autoridad o las fuerzas armadas. Puede ser dura, incómoda y también moralmente tajante. Sin embargo, sigue reconociendo a Israel como un Estado legítimo y no responsabiliza colectivamente a los judíos de decisiones políticas.
La agitación antisionista y antisemita persigue, en cambio, otro objetivo. No cuestiona únicamente decisiones concretas, sino el propio derecho de existencia de Israel. El Estado judío es presentado como un proyecto supuestamente colonial, racista o fundamentalmente criminal.
El informe describe cómo los extremistas de izquierda antiimperialistas consideran a Israel un «Estado del apartheid», «colonia de asentamiento» o puesto avanzado de Estados Unidos .En estos entornos, el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023 es reinterpretado en parte como una supuesta resistencia legítima, mientras se oculta a las víctimas judías.
En el espectro islamista, la misma hostilidad se fundamenta en términos religiosos. Israel es considerado un cuerpo extraño en una región supuestamente exclusivamente islámica. El sionismo no se entiende a menudo como autodeterminación nacional judía, sino como una cifra para el supuesto poder judío y la conspiración.
Las justificaciones difieren. El resultado sigue siendo similar: Israel es demonizado, deslegitimado y declarado enemigo.
Las redes sociales aceleran el acercamiento

La coincidencia ideológica se manifiesta con especial claridad en Internet. Allí surgen espacios comunes de comunicación en los que se comparten contenidos sin que los usuarios pertenezcan necesariamente a la misma organización o corriente política.
Un vídeo procedente de un entorno islamista puede ser difundido posteriormente por cuentas extremistas de izquierda. A su vez, una afirmación de una red antiimperialista puede aparecer en canales islamistas. El origen y la justificación inicial desempeñan un papel cada vez menor mientras el mensaje esté dirigido contra Israel.
Así, las narrativas extremistas se vuelven más aptas para conectar con la sociedad. Términos como colonialismo, apartheid, genocidio o resistencia suenan políticos y académicos, pero pueden servir de envoltorio para negar el derecho de existencia de Israel o justificar el terrorismo.
Esto resulta eficaz precisamente porque muchas personas no comparten esos contenidos desde una convicción extremista consolidada. Reaccionan ante imágenes, vídeos breves y afirmaciones cargadas de emoción. Los actores extremistas aprovechan esta indignación para hacer llegar sus propias interpretaciones a un público más amplio.
Islamistas y extremistas de izquierda: un frente transversal sin alianza fija
El término «frente transversal» solo describe parcialmente la situación. Hasta ahora no existe una alianza común fija, un liderazgo unificado ni una cooperación organizativa continua entre grupos islamistas y extremistas de izquierda.
No obstante, surgen coincidencias puntuales en las protestas y en la propaganda. Son posibles porque un enemigo común es lo bastante fuerte como para ocultar temporalmente las diferencias ideológicas.
Para los islamistas, Israel es un adversario religioso y político. Para los extremistas de izquierda antiimperialistas, es supuestamente un puesto avanzado colonial de Occidente. Para los extremistas palestinos seculares, la eliminación del Estado judío ocupa el centro de su agenda nacionalista.
Los caminos son diferentes. El objetivo de deslegitimar política, moral o realmente a Israel los une.
Islamistas y extremistas de izquierda no forman un movimiento político unificado. Sin embargo, la Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia documenta protestas conjuntas, espacios de resonancia digitales y coincidencias ideológicas. El antisemitismo, el antisionismo, el antiimperialismo y el enemigo común Israel actúan como elementos de unión.
Quien ignora el patrón ayuda a los extremistas
Que grupos con concepciones sociales completamente distintas confluyan en el tema de Israel debería alarmar. No porque la crítica a Israel sea un tabú, sino porque en estos entornos la crítica legítima se mezcla una y otra vez con la deslegitimación y el odio a los judíos.
Quien defiende reflexivamente cualquier forma de hostilidad hacia Israel como mera crítica al Gobierno pasa por alto el patrón real. Y quien relativiza narrativas antisemitas porque proceden de un entorno supuestamente progresista o anticolonial las hace más aceptables socialmente.
Los extremistas no necesitan una sede central común de partido para reforzarse mutuamente. Un enemigo común, las mismas consignas y un espacio digital lleno de odio y desinformación ya bastan para llegar sorprendentemente lejos.
ℹ️ Base factual y fuentes primarias del artículo 📑
▶️ Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia:
Informe de la Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia de 2025
El capítulo especial «Consecuencias de la guerra en Oriente Próximo y antisemitismo», en las páginas 38 a 52, describe a actores extremistas, enemigos comunes, antisemitismo y posibles vínculos entre distintos fenómenos.
▶️ Oficina de Protección de la Constitución de Baja Sajonia en X:
Islamistas y extremistas de izquierda en la misma manifestación
Publicación oficial sobre la participación de actores islamistas y extremistas de izquierda en protestas por la guerra de Oriente Próximo y sobre sus coincidencias ideológicas.
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